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miércoles, 6 de febrero de 2008

Simplemente María


PUBLICADO POR EL UNIVERSAL DE MEXICO

Simplemente María
DANILO ARBILLA
El Universal
Domingo 03 de febrero de 2008

El nombre María del Luján Telpuk le ha de sonar poco y nada a la mayoría de los lectores de esta columna, salvo a algunos argentinos. Es posible que con el correr de las horas y los días se haga más popular: según han informado los diarios bonaerenses Clarín y Ámbito Financiero, la señora Telpuk será la chica de tapa de la edición argentina de la revista Playboy de febrero.
Pero la señora María del Luján Telpuk hace varios meses que se ganó un lugar en la historia. Su forma de proceder dio lugar a un sinnúmero de hechos que de otra forma, —esto es, si ella hubiera actuado diferente a como lo hizo—, no hubieran sucedido.

Más de uno sostiene que por ella, gracias a ella o por culpa de ella, a Hugo Chávez se le comenzó a caer la estantería: el 10 de noviembre pasado el rey Juan Carlos de España lo mandó a callar delante de todo el mundo; sacrificó las buenas relaciones y el apoyo que de una forma u otra le brindaban el gobierno y buena parte de la prensa de España; el 2 de diciembre perdió el plebiscito para reformar la Constitución y permanecer en forma indefinida en el poder; a fines de 2007 hizo un papelón cuando el fracaso de la liberación de los rehenes de la FARC; malogró una buena relación que se había insinuado entre él y (el presidente francés) Nicolas Sarkozy y, a principios de este año, neutralizó el único éxito que tuvo en el periodo —conseguir finalmente la liberación de dos secuestradas—, al salir después a pedir que les reconocieran a los narcoterroristas de las FARC la calidad de insurgentes, planteamiento que fue rechazado por todo el mundo, salvo algunas escasas e infelices excepciones.

Su pretensión de que se levantara a las FARC el estatus de terroristas, lo desnudó ante muchos que hasta ese momento no le prestaban mayor atención y pensaban que no era más que un pintoresco caudillo favorecido por el precio del petróleo. Y si algo faltaba, Hugo Chávez se inventó una guerra con Colombia y EU, y además ha hecho un llamado para conformar un ejército regional.

También lo de la señora Telpuk ha afectado negativamente la imagen del matrimonio Kirchner que gobierna Argentina.

Hay que resaltar a la vez otro tipo de hechos, como la ya señalada liberación de las rehenes Consuelo González y Clara Rojas o el “destape” de un grandioso contrabando de automóviles utilizando franquicias diplomáticas, que involucra a decenas de embajadas acreditadas en Buenos Aires que fue denunciado y puesto en descubierto por la Cancillería argentina.

Telpuk es la funcionaria (hoy ex) de la policía aeroportuaria de la aduana argentina que el 4 de agosto del año pasado revisó y retuvo la maleta de Guido Antonini Wilson con los 800 mil dólares, y que no aceptó la propuesta de éste de que se los “repartieran” entre los ocho funcionarios allí presentes.

Fue a partir de ese momento que los gobiernos de Venezuela y Argentina comenzaron a preocuparse y a buscar explicaciones raras, chivos expiatorios y a generar hechos que distrajeran la atención de la opinión pública. Los nervios crecieron cuando a raíz de investigaciones del FBI y de actuaciones de la justicia de EU se supo que los famosos 800 mil dólares eran un aporte de Chávez para la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner, hoy presidenta de Argentina. Esos nervios han generado una pérdida de compostura que se manifiesta en insultos a diestra y siniestra, protagonismos desmedidos y a la vez impulsa la invención en casos y la generación de hechos, algunos positivos como las liberaciones y lo del contrabando, en procura de conseguir titulares que desvíen la atención y de alguna forma quiten de la vista del público todo ese asunto de la valija, la maleta, el maletín o como se le quiera llamar. Y todo porque una funcionaria, en este caso María del Luján Telpuk, hizo simplemente lo que tenía que hacer: actuar correctamente.

El autor es presidente honorario de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)