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sábado, 24 de mayo de 2008

El arte de ser otro


Publicado por ESTAMPAS

Literalmente viven de no ser ellos mismos. Como camaleones, transforman sus voces y gestos sobre un escenario para interpretar con similitud pasmosa a personajes que en la vida real el público conoce y admira. Estampas conversó con tres de los más grandes actores de la imitación en Venezuela, quienes reivindicaron este arte, menospreciado por algunos y envidiado por muchos
Por Efraín Castillo.
Fotos: natalia brand y rodolfo beer

En Venezuela, los shows de imitación están a la orden del día. En televisión, el segmento Buscando una estrella de Super Sábado Sensacional (Venevisión) ha convocado a cientos de aficionados deseosos de mostrar su talento frente a las cámaras, mientras en locales nocturnos y fiestas privadas, profesionales y no tan profesionales se ganan la vida convirtiéndose, por minutos, en Juan Gabriel, Luis Miguel, Ricky Martin o Shakira, entre muchos otros. Con peluca o sin ella, con vestuario o sólo con la voz, todos intentan lo mismo: expresarse y encontrar en la audiencia la aceptación que todo artista espera. "Una de las cosas de actuar es que te permite vivir las vidas de otros sin tener que pagar el precio de vivirlas", dijo Robert De Niro en una ocasión. Mientras el actor cómico estadounidense Andy Kaufman aseguró alguna vez que trabajaba para lograr reacciones reales en el público. "Me gusta que la gente ría desde las entrañas".
¿Qué piensa un actor caracterizador sobre su propio oficio? Emilio Lovera, Belkis Martínez y el Moreno Michael dejan claro que el "arte de ser otro" no tiene nada de fácil.


"El imitador es un gran observador"

EMILIO LOVERA
Comenzó su carrera cuando tenía 19 años imitando la voz de Ali Khan (recordado narrador hípico) en el programa Radio Rochela de RCTV. 26 años después, Emilio Lovera es reconocido no sólo como uno de los grandes de la caracterización en el país sino como el actor cómico más popular de las últimas décadas. Su talento va más allá de la recreación de artistas ya existentes e incluye la creación de personajes propios enraizados en la memoria colectiva. Seguro recuerda la versión que Lovera hizo de Lázaro Candal, Simón Díaz o Foco Fijo (recreación del "sobrino" de Amador Bendayán que aparecía de público en Sábado Sensacional). Pero si en su mente están frescos Perolito, Chepina, Gustavo El Chunior o Jairo Restrepo, Lovera se sentirá más que satisfecho, porque gracias a ese trabajo logró su verdadero objetivo: trascender como actor. "Los imitadores tienen mucho potencial, porque si son buenos pueden llegar a crear grandes personajes característicos. Y ésos son los personajes inolvidables".

¿Cuáles son las aptitudes que debe tener un buen imitador?
"Hay que tener buen oído porque así es más fácil captar el carácter y la entonación de los personajes. Pero un buen imitador es un gran observador. Cuando alguien conoce mi capacidad de observar empieza a tener miedo, porque no puede hacer nada delante de mí sin que lo imite. Eso es innato en los actores de nuestra rama. Nosotros no tenemos la culpa y no lo hacemos por mal. Somos observadores agudos, perceptivos".

¿Qué es lo más difícil de la imitación?
"Encontrar la clave del personaje, aunque suena un poco extraño, porque el personaje a imitar ya existe en la vida real. Lo que pasa es que la creación está en tomar el carácter, en absorberlo, en aprehenderlo, en hallar la caída gestual, el timbre de la voz, lo que el personaje repite y nadie se da cuenta".

¿Por qué gustan tanto los shows de imitación?
"Ver a una persona que puede hacer la voz de otra y hacerse pasar por ella siempre ha sido motivo de asombro. Y a la gente le gusta asombrarse. La imitación está hecha del recuerdo que la gente tiene del personaje original, y comparar ese recuerdo impresiona. Además, yo creo que a la gente le da envidia y se queda enganchada porque le gustaría tener esa habilidad".

Hay quienes dicen que la imitación es un arte menor porque quienes lo hacen viven de la luz de otros. ¿Qué piensas?
"El que dedica su actuación exclusivamente a un personaje está muy limitado, porque después de la primera interpretación va a fastidiar al público. Pero el asunto cambia cuando un imitador hace 15 o 20 personajes. Eso sí asombra y divierte y requiere de mucho talento".

¿De los shows de aficionados puede salir algo bueno?
"Aquel que hace una imitación me asoma a mí la posibilidad de que en un futuro puede crear un personaje. Por eso, los shows de aficionados pueden ser una buena fuente de talento. Si yo tuviese que hacer un casting, tomaría en cuenta mucho a la gente que imita y que lo hace bien, porque en cualquier momento podría desarrollar la habilidad de caracterizar".

¿Un imitador debe evolucionar hacia la creación de personajes propios?
"Definitivamente. Uno puede crecer como artista desarrollando más personajes y haciendo más imitaciones. Para mí es un primer avance no quedarse en el personaje que inicialmente te dio a conocer. Ahora, la evolución natural para el actor es la caracterización de personajes inventados, y trabajar duro para meterlos en la mente de la gente. Ver que en la calle alguien imita a Perolito, un personaje que yo creé, eso es un orgullo".

¿La caracterización es el pasaporte a la consagración?
"Los personajes de las telenovelas que la gente más recuerda son caracterizaciones. Si uno le pregunta a un televidente qué recuerda de Mariano Álvarez, de inmediato habla de Nicolás Feo (aquel malvado de la novela Paraíso), mientras que si le preguntas qué papel de galán viene a su mente, probablemente la respuesta sea ninguno. Por eso, si algún actor quiere trascender en la televisión, debe caracterizar un personaje, ponerle un timbre específico, un gentilicio, un toque distintivo".

¿Qué consejos darías a las nuevas generaciones de imitadores?
"Que busquen la orientación de la gente que admiren y de los que saben. No existe en Venezuela una academia especial para actores característicos. Pero existen cursos de actuación en los que pueden convocar a especialistas del área y ofrecer talleres sobre cómo forjar un personaje. Estoy seguro de que eso los va a ayudar a darse cuenta de que existe una técnica que ellos están utilizando empíricamente, pero que puede hacerse sistemática".


"Somos elegidos de Dios"

BELKIS MARTÍNEZ
Es una de las pocas mujeres imitadoras del país. Con 23 años de carrera, tiene en su haber la caracterización de más de 60 personajes famosos, sin recurrir a maquillaje o vestuario. No en vano le fue colocado el mote de La dama de las mil voces, por el amplio repertorio de imitaciones que puede llegar a hacer únicamente con sus cuerdas vocales y que incluye estrellas tan disímiles como Gladys Knight, Ana Gabriel, Vicky Carr o Whitney Houston. Belkis Martínez siente que es una elegida de Dios y que tiene una misión encomendada. Comenzó a los 10 años imitando en su casa a la cantante Marlene y a los 16 ya hacía shows de Ana Gabriel, Karina, Kiara y cuanta intérprete apareciera en el mercado. Su carrera se disparó en 1995 en Cuánto vale el show, aquel programa de búsqueda de talento, y, desde entonces, no ha parado. Su más grande ídolo es Lila Morillo, pues le enseñó lo importante de respetar a los artistas imitados. Pide a los aficionados pensar más en el talento y menos en la fama y quiere que el gremio trabaje unido para hacer respetar la profesión.

¿Es difícil imitar a otros?
"Es un trabajo muy difícil, que requiere mucho amor y mucha disciplina. Es arduo montarte en los zapatos de otro artista y hacerle sentir al público que ese personaje está allí. Mucho más si lo haces únicamente con la voz".

¿Cuánto tiempo requiere la preparación de un personaje?
"Yo siento que somos unos escogidos de Dios y por eso para nosotros es muy fácil tomar las características de las personas al escucharlas. Sin embargo, yo estudio a todas las cantantes que hago, aprendo sus temas y los repito hasta que quedan perfectos. Eso puede tomarme una semana".

Siempre hablas de Lila como tu personaje más querido. ¿Por qué?
"Es el que la gente más recuerda, pero, además, hacerlo me dejó una enseñanza. Hace unos años, hice una caracterización de Lila en un programa de televisión e incluí chistes de mal gusto sobre sus cosas personales. A ella le cayó muy mal y me lo hizo saber. En ese momento comprendí que debía respetar a los personajes que interpretaba y tuve que reparar el daño con mucha delicadeza. Uno no tiene porqué meterse en la vida privada de los artistas para hacer una caracterización. Lo bueno es que ahora ella dice que yo soy su única imitadora autorizada (risas)".

Hay quienes menosprecian el trabajo de los imitadores. ¿Qué opinas?
"El que menosprecia la caracterización es una persona ignorante. Esto es un arte, esto es algo que no hace todo el mundo. Hay gente que habla por envidia o porque es incapaz de expresarse a través de este don y como no sabe hacerlo, nos descalifica, nos dice payasos, sin saber la riqueza de espíritu y la habilidad de quienes se paran en un escenario y son capaces de desdoblarse en múltiples personajes con los que, además, el público se siente identificado. Esto es algo muy serio, algo que uno vive. Y merece respeto, porque requiere esfuerzo y talento".

¿Por qué crees que a la gente le gusta ver un espectáculo de imitación?
"La gente consigue en nosotros un refugio para acercarse a su artista original, porque es muy rico sentir a través de nuestra interpretación que sus personajes preferidos están allí, vivos, en carne y hueso. Eso alimenta la ilusión de la gente y la distrae, la llena de alegría. Claro, además, somos una buena alternativa porque ver un concierto del artista original es muy costoso y con nosotros tienen la posibilidad no sólo de ver a uno sino a varios de los personajes de cerca (risas)".

¿Qué opinas de los aficionados que entran a la imitación sólo buscando fama?
"Creo que son una burla y le hacen daño a esta disciplina. Cuando una persona va a imitar a alguien tiene que hacerlo bien porque de lo contrario se convierte en un payaso, ridiculiza al artista original y queda como una mala copia".

¿Hace falta organización en el gremio de los imitadores?
"Nosotros necesitamos que nos apoyen. No sólo queremos que nos cobren impuestos, porque sabemos que tenemos que pagarlos. Necesitamos establecer tarifas para no pisarnos las mangueras y para que quienes nos contraten respeten nuestro trabajo. Muchos hemos dejado de hacer presentaciones en negocios nocturnos, porque muchos de sus dueños hacen dinero con nosotros, pero quieren pagarnos dos bolívares. Nuestro talento y nuestro trabajo merecen respeto".

¿Por qué dices que los imitadores son escogidos de Dios?
"Creo que Dios nos dio este don porque tenemos la misión de mantener vivos y cercanos a los artistas. Nosotros, de alguna manera, rendimos homenaje a esos artistas, a los que están y a los que se han ido, para que el público los recuerde con cariño. Nuestra misión es lograr que la gente disfrute un pedacito del artista original, aunque realmente no esté allí".


"las imitaciones son caricaturas"

EL MORENO MICHAEL
Su nombre artístico nació de la imitación que lo hizo famoso en 1989, cuando se presentó por primera vez ante el público como Michael Jackson. Larry Martínez (el nombre de cédula del Moreno Michael) cambió el oficio de orfebre en una joyería hace 19 años por el de imitador, cuando supo de un concurso de dobles mientras escuchaba radio. Hoy disfruta del reconocimiento del público local, gracias a la caracterización de 80 artistas masculinos y femeninos, a quienes es capaz de interpretar con una soltura asombrosa. Tan buenas son sus imitaciones que el mismo Oscar D León le ha dado frases para que incorpore a su repertorio y en una oportunidad la mismísima Celia Cruz lo felicitó. Mientras lucha por lograr su consagración entre el público latino de Estados Unidos (ya se ha presentado varias veces en programas de la cadena Univisión en ese país) deja claro que las imitaciones no tienen que ser exactas, porque son caricaturas. Ya el año pasado su presentación semanal en el programa Sábado Sensacional puso en el tapete una versión exagerada de Juan Gabriel que dejó colar en el público frases como "A mí me lateeee" o "Uffffffff". "El imitador debe colocarle su propio sello al personaje, sobre todo si la intención es hacer reír".

¿Qué hay detrás de una caracterización?
"Ciertamente hay algo mágico en el asunto, porque si no tuviéramos un don especial todo el mundo sería imitador. Sin embargo, se requiere mucho trabajo, porque para desarrollar un personaje no sólo necesitas desdoblarte a través de la voz, sino con muecas y gestos. Es un proceso complejo que requiere repetición y disciplina. Además, como dice Emilio Lovera, hay que tener un excelente oído para poder grabar en la memoria las características del personaje".

¿Por qué crees que a la gente le gustan los shows de imitación?
"Por una sencilla razón: todos necesitamos reírnos y encontrarnos en el humor. Y si además, tienes la posibilidad de reírte con alguien que es capaz de sonar y verse tan parecido a un artista, eso aumenta el atractivo".

¿El caracterizador debe tratar de ponerle su sello personal a la imitación?
Creo que sí. Yo me diferencio de muchos imitadores precisamente por eso. En el mundo hay muchos imitadores, pero quienes van a verme saben que no van a ver a Luis Miguel, a Michael Jackson o a Juan Gabriel. Van a ver al Moreno Michael, precisamente porque encuentran a un artista que coloca su toque de humor a los personajes para divertir a la gente. Claro, es importante que la caracterización del actor sea parecida al original, pero no tiene que ser exacta, porque para eso va a verlo o compra su disco".

¿Crees que el trabajo de los imitadores es menospreciado?
"Sí ha sido menospreciado, pero por desconocimiento. Este trabajo requiere doble esfuerzo, porque no sólo tienes que parecerte al artista original sino crear un estilo propio. Además, si te lo tomas en serio te desarrollas, porque tienes que mejorar tu técnica vocal y tu actuación para hacer 10 a 12 personajes en un show. Eso,
mi hermano, requiere un gran esfuerzo y mucho talento".

¿Qué opinas de los aficionados que van a programas de TV sólo por la fama? ¿Le hacen daño al oficio?
Eso siempre existirá, pero el público está allí y sabe distinguir qué es profesional y que no. Ahora, creo que los aficionados deben pensar muy bien en sus capacidades y no tratar de hacer el ridículo, porque al final hacen que se les pierda el respeto a esta profesión y al público".

¿Qué hace falta para mejorar esta disciplina en el país?
"Sería interesante que en un futuro hubiese una especialización en las escuelas de actuación, pero, primero, hay que hacer respetar la rama de la caracterización entre los propios actores. Hay que demostrar que esto es serio, darle el puesto que se merece".

LA DAMA DE LAS MIL VOCES