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miércoles, 15 de julio de 2009

LA CARACAS DE OSMEL SOUSA


PUBLICADO POR ESTAMPAS


EN LA QUINTA MISS VENEZUELA

OSMEL SOUSA

Con lentes oscuros y mirada insospechada, "el zar de la belleza" anda por las calles de esta ciudad tratando siempre de hallar a la próxima Miss Venezuela. Foto: Natalia Brand

Para Osmel Sousa Caracas es un sitio muy particular, uno donde cielo e infierno se encuentran, donde conviven todas las tentaciones y también todos los castigos. Así es para él esta loca ciudad, hermosa y cosmopolita en la que no soporta que, en medio de bellos paisajes, haya decenas de estructuras encapsuladas en concreto. Por eso, por sus vistas de El Ávila, disfruta el San Ignacio, tal vez el único centro comercial de la ciudad que le gusta. Y allí, nada raro sería verlo con gafas de sol para esconder su insospechada mirada que busca, a toda hora, a la nueva reina de la belleza nacional.

"Donde quiera que esté tengo el ojo buscando a una muchacha para el concurso. Lo hago especialmente en centros comerciales, donde siempre tengo el cuidado de ponerme mis lentes oscuros para poder observar con calma", dice.

Así ha encontrado a varias caraqueñas que, guiadas por su tino, tienen la fortuna de vivir "una noche tan linda" como la que ya se conoce. En consecuencia, es común que apenas lo vean en la calle, chicas lo aborden con el sueño de una corona, le den teléfonos y hasta le rueguen que las lleve junto a él. "Creo que una de las ventajas de la imagen que transmito en el concurso Nuestra Belleza Latina es que ahora me tienen más miedo y respeto, y ya no se me acercan como antes", cuenta, pues, en efecto, el programa producido por Univision lo proyecta como un hombre de temible carácter.

Por su propia participación en ese show, Osmel viaja constantemente a atender compromisos y a grabar el espacio en Estados Unidos, lo que lo aleja de esta ciudad con mucha frecuencia. En la distancia extraña El Ávila -¿y quién no lo haría?-, montaña que contempla desde el ventanal de su oficina en La Colina.

Entre tanto, cuando está acá, su dinámica varía. Tiene citas diferentes y lugares distintos cada día, y así le gusta a él. Evita el tráfico tanto como puede y una premisa lo guía para vencer los imprevistos: "Si Caracas fuera una mujer (y en cierto modo lo es) se requiere sorprenderla antes que lo haga contigo".
"Caracas es una Miss que se durmió en los laureles de sus primeras coronas
y ahora tiene que prepararse para estar a la altura de las reinas mundiales"

La ciudad de sus recuerdos está llena de más posibilidades, más cariño y menos odio... Aunque siempre ha sido un lugar peligroso, ha aprendido a vivir con eso: "El punto está en que uno le agarra el gusto al desorden si es con sabor", apunta.

Pero su urbe de ahora está llena de trabajo. Tanto así que su lugar preferido es la propia Quinta Miss Venezuela. Sin trabajar, señala, la capital le contagiaría su locura.

De otro lado, sus afinados sentidos de "zar de la belleza" pueden distinguir a una Miss caraqueña de otra proveniente del interior. "La valenciana tiene mucha herencia española, mientras la oriental posee más soltura y la andina más elegancia. Pero las caraqueñas son particulares… ellas varían mucho", señala.

Y a la capital también la observa como una Miss, y si él lo dice hay que creerlo. "Caracas es una Miss, una que se ha dormido en los laureles de sus primeras coronas y ahora tiene que prepararse para estar a la altura de las reinas mundiales como Nueva York o París…", dice. Pero se anima al pensar en otras urbes que han conseguido resurgir, como Medellín, que en poco tiempo y con esfuerzo se transformó en una de las primeras ciudades colombianas. Osmel cierra con una sentencia: "Con Trabajo, con T mayúscula, todo se puede".


johan_ramirez3@hotmail.com

Asistente de fotografía: Anita Carli