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lunes, 1 de diciembre de 2008

UN VENEZOLANO DETRAS DE LAS FIESTAS DE LOS FAMOSOS

Publicado por Todo en Domingo

Un venezolano detrás de las fiestas de los famosos

El caraqueño Ernesto Arambatzis es un promotor de eventos que organiza muchas de las rumbas más chic y asistidas de Miami en donde los famosos de Hollywood van a dejarse ver y, sobre todo, a pasarla bien. Ha trabajado en los saraos de la cantante Alanis Morissette, del diseñador Marc Jacobs, la actriz Lindsay Lohan, la socialité Paris Hilton, entre otras celebridades


--José Roberto Coppola jcoppola@el-nacional.com --
Fotografías Guillermo Felizola gfphoto180@yahoo.com

Los quería desnudos. El controversial fotógrafo Terry Richardson –el mismo que ha retratado descarnadamente a la cantante Amy Winehouse sacando la lengua mientras abraza a una gallina, al actor Robert Downey Jr junto a una modelo que le apunta con una pistola por dentro de la bragueta o al "pobre angelito" Macaulay Culkin escupiendo– y que es responsable de la erótica campaña del diseñador Tom Ford y de crudos desnudos –incluido los suyos–, quería dar una fiesta en la piscina del Hotel Delano de Miami Beach con personas sin ropa.

El promotor de eventos venezolano Ernesto Arambatzis se encargó de buscar entre sus amigos y conocidos posibles candidatos a quedarse en cueros. "Terry iba a fotografiar a las primeras 50 personas que se desnudaran para sacarlas en su libro. Hasta él se desnudó", cuenta Arambatzis que está siempre organizando una súper fiesta en los sitios más in de Miami. Se ha encargado también de que, entre otras celebridades, Paris Hilton sea host (anfitriona) en algún "rumbón". "Ahora es la industria de las hosting parties. Si vas a hacer una fiesta tienes que tener una celebridad porque te trae a la prensa y sponsors (patrocinantes).

Funciona perfecto para el young Hollywood, como Britney Spears, Kim Kardashiam, los actores de The Hills o Brody Jenner de la serie Gossip Girls, pero muchos se han puesto muy caros. Britney cobra muchísimo, Kim es muy cara también. Antes a Paris Hilton le dábamos 25.000 dólares, la ubicábamos en un hotel top y se venía con dos amigas, ahora pide 250.000 dólares, vodka a donde vaya, extraseguridad y en vez de limusina, un Cadillac Scalade", cuenta con ese silabeo efusivo de sifrino caraqueño al que se le enredan frases en inglés.

Si no está con parte de un equipo en los preparativos de un af ter party de un desfile de Victoria Secret’s, Arambatzis se encuentra en un trunk show del diseñador Zac Posen, Marc Jacobs, Narciso Rodríguez o Chloe o ultimando los detalles finales para una fiesta de los premios MTV. Ha hecho también rumbas para Lindsay Lohan –"es súper simpática, she is a party animal (ella es un animal de fiestas). Le encanta tomar y pasársela bien"– y hasta la fiesta del lanzamiento de un CD de Alanis Morissette– "es bien easy (sencilla), pidió vodka y unas otras cuantas cosas que no puedo decir". Y así se encarga de que los tragos, la iluminación, la comida, sean de lo más chic para las estrellas. "A veces le pago 500 dólares a una agencia para que me manden 30 modelos, para que cuando la gente llegue diga: `¡guao! este sitio está súper cool". Este organizador de fiestas se las ingenia para crear una atmósfera ecléctica en la fiesta. "Invito a fotógrafos, modelos, señoras del charity (que hacen trabajo social voluntario) que van vestidas fabulosas, a rockeritos que tienen unos look increíbles, también llevo a estilistas fabulosos que dan la nota del ámbito gay cool y a la gente joven y bella de lo que yo llamo corporate America (empresarios norteamericanos). Así creas la energía de la fiesta que hace que vaya la gente que va a gastar dinero", suelta.


De minipop a rumbero.

De pequeño, Arambatzis se la pasaba en Caracas entre sus clases de tenis y sus castings para comerciales de televisión. "Yo era el niño que salía con un gorro de chef diciendo: `Porque mami lo que necesita es tiempo libre’ de la cuña de Oster. También era el carajito que salía debajo de una mesa y se comía las salchichas pequeñitas del comercial de Oscar Mayer. Hice cuñas del Banco de Venezuela, Aceite Diana, Gran Turismo, Mac", recuerda de sus días en Venezuela. "También fui mini pop. Iba a practicar las coreografías después del colegio.

Eran bien `pelúas’. Tenía que hacer ballet, tap, jazz. Hice una presentación con Amador Bendayán, pero mi mamá me sacó.

No quería que siguiera en eso".

En bachillerato estudiaba en un liceo en El Peñón de Caracas hasta que se fue con su familia a Estados Unidos a culminar sus estudios y a practicar tenis profesionalmente. Un día le ofrecieron trabajar como modelo en una carrera que fue fugaz.

"No estaba destinado a ser modelo de high fashion", reconoce.

Después comenzó a estudiar Artes Comerciales en FIU (Florida International University) hasta que consiguió un trabajo como director de promociones de un club nocturno. Y de allí comenzaría en el oficio del que hoy trabaja con famosos en la industria de eventos como la excolumnista del Miami Herald y socialité Tara Salomón y su novio Nick D’Annunzio. Además, tiene su pequeña compañía Ernesto Arambatzis Counsolting Group.

"Para hacer una buena fiesta debes crear el ambiente: un bar majestuoso, cócteles fabulosos. Que la gente tenga el foco en la fiesta y salga hablando de ella. Debes crear ilusiones", dice Arambatzis, a quien se le enmaraña en su español un frecuente "you know", y quien ha hecho, con la habilidad de un noctámbulo de oficio, fiestas Cartier, saraos para Rosa Chá, trunk show con Armani o Dolce & Gabbana, fiestas de caridad con distinguidas socialités de Miami o para las revistas Vogue u Ocean Drive, y hasta un after party para el famoso fotógrafo David Lachapelle. "A veces invito a Elaine Lancaster, una Drag Queen muy famosa que es amiga de Pamela Anderson". Todo en los locales nocturnos y night clubs más fa-shion de Miami o en los espacios de lujosos hoteles de la zona. Allí, la champaña se hace burbujas y los cócteles se beben a grandes sorbos. Y la gente, bronceadísima y ataviada con looks despampanantes, baila al compás de famosos DJ’s. "Ahora muchas supermodelos como Kate Moss, Helena Christensen, Sky Nellor o Eve, tocan en fiestas.

Tener a una modelo como Dj en una fiesta está súper in".


De profesión: invitado.

Arambatzis se la pasa bien. Sumergido entre eventos y fiestas, este venezolano cuenta muchas veces con un rol envidiable, simplemente como invitado a una fiesta. Su trabajo es llenar mesas con la gente más atractiva y sexy de Miami. La meta: crear un ambiente de gente bella. Fiestas prefabricadas. Entonces, busca entre sus contactos a perfiles para cada evento y los invita con honores de lujo. Y diseña la ilusión que atrae a la prensa, a la gente adinerada y hasta a celebridades. Ya sea en las fiestas rodeado de los ángeles de Victoria Secret’s o en un desfile de Karl Lagerfeld para Chanel. "Tengo que buscar a la gente adecuada para cada fiesta y no tengo que pensar en las amistades", señala.

"Cuando hago fiestas no permito que le saquen fotos a las celebridades, me encargo de que su seguridad esté bien cuidada porque a veces están muy borrachos o no están en su mejor momento, y les coloco más guardaespaldas", comenta Arambatzis. Por eso, en un after party de Madonna puede verla saltando y brincando sin zapatos sobre los sillones o a Donatella Versace en romance con su novio nuevo y evitará que los flashes se reproduzcan en la prensa con titulares de escándalo. Y entre famosos con los efectos de la noche, los tragos y la excitación, Arambatzis tiene un truco que no falla para protegerlos en sus desmesuras. Se acerca a algún mesonero, le pide un vaso con agua, con una conchita de limón y un pitillo. "Así creen que yo estoy tomando un cóctel con ellos, pero no tomo, para poder vigilarlos".