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Montaner filmará documental sobre la niñez en América Latina
La producción comenzará a rodarse en agosto en México, proseguirá en Argentina, Colombia, Nicaragua y Venezuela
El cantante y compositor Ricardo Montaner debutará en el cine con un documental sobre la niñez, que producirá y filmará próximamente en varios países latinoamericanos. "Yo escribí el guión y haré la banda sonora. Estoy planeando los lugares en donde se va a filmar y llevo hasta la cámara", explicó Montaner en una nota de prensa en México DF.
No aclaró, sin embargo, si él lo dirigirá o sólo lo producirá, pero señaló que las filmaciones comenzarán en agosto en México, proseguirá en Argentina, Colombia, Nicaragua y Venezuela, aunque todavía le queda un país por definir.
El artista participará en un concierto que este sábado que se llevará a cabo en el Zócalo de la capital mexicana, organizado por la Fundación América Latina en Acción Solidaria (ALAS), de la cual es miembro desde el 2006.
En ese festival musical, Montaner compartirá escenario con los puertorriqueños Ricky Martin y Chayanne, el dominicano Juan Luis Guerra, la banda mexicana Maná y los españoles Miguel Bosé y Ana Torroja.
"Este concierto me deja moral e individualmente satisfecho. Será un evento simultáneo en Buenos Aires y el Distrito Federal, y es muy bueno que se haga algo así porque es música para la gente y para hacer conciencia sobre la situación que vive América Latina", destacó.
Montaner recibió hoy un disco de oro por las 60.000 copias de su álbum Las mejores canciones del mundo II.
Dudamel dirigirá este fin de semana a la Orquesta Nacional de España
Madrid.- El joven venezolano director de orquestas Gustavo Dudamel dirigirá por primera vez este fin de semana a la Orquesta Nacional de España (ONE) con obras de Beethoven y Prokofiev en el programa.
Dudamel, de 27 años, dirigirá a la ONE-que presentó al venezolano como "el director de orquesta de moda" en "uno de los mayores acontecimientos de la temporada"-el viernes, sábado y domingo en el Auditorio Nacional, en Madrid.
El músico venezolano, que también es director de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar en su país y director de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo (Suecia), reconoció este miércoles en conferencia de prensa que el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, donde se formó, es su "familia" y una "razón de vida".
Por eso no piensa en irse de su país, aseguró. El músico acaba de publicar "Fiesta", su tercer disco con la Simón Bolívar, un álbum con un repertorio "muy latino" editado por el sello Deutsche Grammophon, indicó AFP.
Fue un amor a primera vista. Ella le coqueteó desde el primer momento. Él estaba comprometido, pero eso no fue impedimento para que se dejara seducir. El idilio entre ambos duró 50 años. Él la amó profundamente. Ella aún lo recuerda...
Así puede describirse la apasionada historia que vivió a través de la música Luis María Frómeta “Billo” con su querida Caracas. La misma que lo recibió como un príncipe y lo despidió como un rey.
El artista que dejó sus estudios de medicina, quedó encantado con aquella ciudad casi rural, las casas de techos rojos, calles empinadas y verdes colinas. Más tarde se convertiría en su inspiración.
Su música alegró la vida de miles de venezolanos. Sus temas marcaron un hito en la historia musical de nuestro país. Es y seguirá siendo Billo... el mismo que abandonó República Dominicana para adentrarse en lo más profundo de ésta, su tierra.
“Cuando llegó a Caracas quedó flechado. No regresó más a su país. Desarrolló una estupenda carrera musical que lo convirtió en uno de los artistas más importantes de Venezuela”, asegura “Memo” Morales”, el llamado “Gitano Maracucho” que integró La Billo’s Caracas Boys, agrupación conformada por el dominicano.
Según sus conocidos, el músico era un hombre con una marcada personalidad. Buscaba que todo quedara excelente. Se preocupó por ofrecer calidad.
En una de sus últimas entrevistas afirmó: “No me arrepiento de haberme venido a Venezuela; es el país en el que siempre soñé vivir. Una verdadera cuna de artistas”.
Llegó a la capital venezolana el 31 de diciembre de 1937, cuando Venezuela se quitaba el polvo dejado por los 27 años del Gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez y respiraba los primeros aires de libertad, bajo el mando del general Eleazar López Contreras.
Venía a cumplir algunos compromisos con el grupo Santo Domingo Jazz Band y se quedó luego de enfrentar algunos problemas legales, debido al cambio de nombre de la orquesta, pues para poder presentarse en Caracas tuvo que pasar a ser “Billo’s Happy Boys”.
Tocó en los lugares más importantes del centro capitalino hasta que se disolvió la agrupación por un reporte médico que afectó su salud en 1939. Se le diagnosticó tifus y los doctores le informaron que era imposible salvarlo. Venciendo la muerte y superando el mal, regresó con su nueva banda.
Rápidamente se posicionó entre los mejores. Comenzó a recorrer la geografía nacional y luego de 10 años se presentó en los programas televisivos más vistos de la fecha. Fue productor de su propio espacio radial y hasta colaboró con otros colegas.
Ayudó a Renato Capriles a formar “Los Melódicos”. Aunque la prensa los enfrentaba como rivales en realidad eran grandes amigos.
“Billo le dio la oportunidad a los talentos prominentes de todo el país. Tuve la suerte de pertenecer a las filas de su agrupación durante ocho años y la experiencia la describo como fortalecedora en todos los ámbitos”, asegura el zuliano Ender Carruyo, ex integrante de la Billo’s Caracas Boys.
Piedras en el camino
En 1958 Billo sufrió algunos ataques personales, teniendo que enfrentar las demandas y hasta un veto por parte de la Asociación Musical del D.F. y el estado Miranda, prohibiéndole actuar de por vida en Venezuela, ya que según los directivos del organismo, el artista extranjero le quitaba trabajo a los criollos. Había mucha envidia y celos en su contra.
“Recuerdo que el maestro Billo se fue a Cuba, donde realizó ciertos trabajos musicales. Grabó con un grupo de esa isla y al superar los problemas que le afectaban comenzó una nueva etapa en la que intervino el bolerista de América, Felipe Pirela”, manifiesta la “primerísima”, Mirla Castellanos, quien tiene 48 años de carrera.
Atado al Zulia
En una de sus visitas a Maracaibo, Billo quedó impresionado con la voz de Felipe Pirela.
El zuliano tenía 17 años cuando el artista le hizo la propuesta de ingresar a las filas de su banda. Sin duda, Felipe se convirtió en la estrella de la Billo’s Caracas Boys. Fue la bandera del grupo. “Pobre del pobre”, “El malquerido” y “Caraqueñita” ocuparon los primeros lugares de preferencia.
A su vez, otro maracucho brillaba en la agrupación: “Cheo” García, quien le imprimió el toque guarachero a la música de Billo.
Al alcanzar Felipe Pirela la consolidación decidió tomar otros rumbos. Se lanzaría como solista. Es entonces cuando entra José Luis Rodríguez, quien prácticamente se “graduó” de artista en su orquesta.
Muchos comentaban que el hecho de incluir a los zulianos en la banda se trató de una venganza de él hacia los músicos caraqueños, por aquello del veto que lo mantuvo alejados tres años de Venezuela y tuvo que irse a Cuba y Colombia donde grabó dos LP.
En Venezuela, el dominicano era sinónimo de fiesta. Tocaba tanto en los eventos del presidente Marcos Pérez Jiménez como en las celebraciones de los adecos y copeyanos. Gozaba de aceptación en todos los estratos sociales. Era el ídolo de los barrios y de la alta alcurnia.
Con la participación de “Cheo” García y “Memo” Morales “La Billo’s Caracas Boys” alcanzó gran proyección.
Juvenal González, vicepresidente del Circuito Radio Venezuela, acota que junto con la agrupación caraqueña, “El Puma” consiguió el reconocimiento en su carrera.
Todo un caballero
El músico y arreglista era de apariencia impecable. Le gustaban los trajes bien planchados y zapatos pulidos. No tenía una gran voz, pero sí un carisma que lo hacía atractivo para el público.
Tuvo varios amores. Vivió apasionadas relaciones que le dieron varios hijos. No se salvó de la justicia. Tuvo que enfrentarse a las leyes en 1956. Estuvo preso 100 días, ya que no disolvió un divorcio en su país natal y se casó nuevamente en Venezuela.
Entre las décadas del 60 y 70 todo el país bailó al son de Billo. No había lugar donde su música no estuviera.
“A pesar de que Luis María era dominicano, él se convirtió en un gran venezolano. Me escogió a mí exclusivamente para que lo acompañara en uno de sus programas durante un año. Fue ahí donde tuve mi primer acercamiento con José Luis (Rodríguez). Prácticamente me enamoré de él trabajando con Billo”, expresa Lila Morillo.
Gran legado
En los 80, la agrupación se internacionalizó. España sucumbió ante la actuación de Billo en los carnavales ibéricos.
En 1988, un año después de celebrar el quincuagésimo aniversario de su llegada a Venezuela, se comenzó a organizar un homenaje en su nombre, fijando la fecha para finales de abril. Ese día se cumpliría uno de los sueños del veterano maestro: dirigir la Orquesta Sinfónica de Venezuela y, frente de ella, respaldar a muchos de los cantantes que lo acompañaron con el correr del tiempo.
Los días previos al concierto fueron extenuantes: arreglos, entrevistas y compromisos. El último ensayo se llevó a cabo el 27 de abril; pero al llegar a la sala del Teatro Ríos Reyna, en el complejo cultural Teresa Careño, Billo recibió una ovación de pie tan cálida por parte de los profesores de la Sinfónica que se desmayó y fue necesario trasladarlo de inmediato a un hospital.
Sufrió un derrame cerebral que lo mantuvo durante una semana en cuidados intensivos. Casualmente, para esos días, un entrañable amigo suyo, Amador Bendayán, pasaba por lo mismo. Se sobreponía a un infarto.
A las 7:00 pm del sábado 5 de mayo, se apagó la luz para Billo. No resistió el ataque. Falleció dejando un enorme vacío en la música venezolana.
El domingo 6 y lunes 7 de mayo, un pueblo entero asistió al funeral del cantor. Se formaron enormes colas para observar su féretro. Estrellas como Celia Cruz y “Tito” Puente asistieron a las exequias.
Las calles de la capital despidieron al maestro. Su ataúd recorrió las avenidas principales de la urbe, hasta llegar al cementerio. Lágrimas, dolor, tristeza, nostalgia y muchas flores prevalecieron en medio de un cielo nublado y una ciudad con poco tráfico vehicular.
Una de sus canciones predilectas se escuchó a todo pulmón: “Y es que yo quiero tanto a mi Caracas / que sólo pido a Dios cuando yo muera / en vez de una oración sobre mi tumba / el último compás de Alma llanera...
Pidió el último compás del Alma llanera y su gente lo complació. Al final no hubo oración... sólo las notas de nuestra música venezolana le dieron el adiós que merecía. Debió estar feliz.
Pasó a la eternidad y su legado seguirá tan vigente como el amor que le tuvo a su adorada Caracas...
Queridos lectores, pueden escuchar el programa de Tania, apretando el link que se encuentra en esta página en la sección de emisoras de radio de Venezuela, que se encuentra abajo a la derecha, donde dice ONDA. Saludos a todos.
Publicado por EL UNIVERSAL.
Entrevista Tania Sarabia, actriz El humor no se aprende
Tania Sarabia debuta en la radio con "Esto es lo que hay" (Kisai Mendoza)
"Le jalé a todo el mundo hasta que me hicieron la caridad de darme mi programa". "Cuando hable por la radio, también me estaré haciendo las uñas de los pies". Tania Sarabia Actriz y animadora
SONIBERTH JIMÉNEZ
EL UNIVERSAL
"Yo estoy enloquecida. No veo la hora de empezar", es lo primero que deja escapar Tania Sarabia. Y no es para menos. Por primera vez la actriz emprende un proyecto radial, donde ella y su singular humor serán protagonistas. "Estamos pensando en la gente. Lo que queremos es que la gente llegue a su casa relajada, con una sonrisa en la cara", indica. La artista se refiere a Esto es lo que hay el programa que se estrena mañana a las 8:00 de la noche, a través de la emisora Onda, la superestación.
-¿Cómo logró tener su propio espacio radial?
-Yo le jalé a todos los compañeros: A Nelson (Bocaranda), a Elba (Escobar)... Primero le hice una suplencia a Graciela (Beltrán Carías). Ella se fue de vacaciones. Y cuando regresó, me dijeron que me fuera. Me sentí tan deprimida. Me la pasaba llorando por esos pasillos. Así que le jalé a todo el mundo hasta que me hicieron la caridad de darme mi propio programa.
-¿Qué le cautivó de la radio?
-La radio es buenísima porque no tienes que maquillarte. Puedes ir hasta en pijamas. Cuando uno hace televisión, la gente critica mucho. Uno se hace cirugía, se arregla y todavía dicen que uno está viejo y gordo ¡Me da una rabia! Pero la radio es otra cosa. Ya yo tengo una manicurista contratada y cuando esté hablando por la radio, también me voy a estar haciendo las uñas de los pies.
-Televisión, teatro, ahora radio ¿qué le falta hacer?
-Me falta hacer circo. Fácilmente, yo podría ser la payasa de un circo.
-El presidente Chávez está impulsando la Misión Circo...
-A mí no me gustaría trabajar con... Lo que pasa es que a mí ese tipo de circo no me gusta. Me gusta más el Circo Razzore. Y el que más me gusta es el Circo Soleil porque no tiene animales.
-¿Cómo lograr tener una carrera artística tan extensa?
-Además del trabajo, la tenacidad. No estar esperando a que te toquen el timbre. El trabajo es igual a buscar novio: vas a un restaurant, a una discoteca, haces amigos... No te puedes quedar en tu casa, esperando. El príncipe no va a llegar a tocarte la puerta con el caballo al lado. Uno tiene que salir a la calle y moverse. Apenas está terminando una telenovela, ya estoy dando vueltas para hacer una obra de teatro y empezar a ensayar. Soy muy inquieta.
-¿El humor es natural o algo que se propone tener constantemente?
-Eso es natural. No te lo puedes poner y decir: "Voy a hacer humor". Puedes tomar clases de actuación para aprender a actuar pero el humor es importado del vientre. El humor no se aprende, con el humor se nace. Es igual que los cantantes de ópera. No puedes proponerte cantar ópera si no tienes voz. Es como el basket: un enano no puede ser basquebolista. Puedes leerte unos libros pero para hacer humor tienes que haber nacido para eso.
La mujer fue a la isla para hacerse una reconstrucción nasal y regresó sin tabique, sin paladar y sin el pómulo derecho
Ifley Patti llora por lograr recuperar su vida. De la joven modelo de pantalones de marcas colombiana, solo quedan las páginas de las revistas donde eran publicadas sus fotos.
Ifley Patti ya no es la misma. Desde que llegó de Cuba hace año y medio su vida cambió por completo. Una mala praxis médica le ocasionó que hoy su rostro este prácticamente desfigurado. El daño se extendió hasta la zona del paladar y el pómulo derecho.
Viajó en el año 2.005 hacia Cuba, como parte de la comitiva del grupo de venezolanos que se beneficiaría del convenio Cuba-Venezuela en materia de salud. Fue para hacerse una reconstrucción nasal del lado derecho.
A su llegada fue internada en el Hospital General Gustavo Aldereguía Lima, de Cienfuegos. Desde ese momento comenzó su vía crucis. La operación no generó los resultados esperados. Los médicos tratantes les desfiguraron por completo el tabique.
Al ver el daño pidió varias oportunidades que la regresaran a Venezuela, pero lo único que logró es que la transfirieran al Hospital José Martí. "Ahí fui recibida por otros profesionales de la salud quienes me expresaron que quienes le practicaron la operación no eran médicos expertos en cirugía maxilofacial".
Volvió a ser intervenida y por medio de injertos trataron de recuperar la zona del tabique. El daño que le ocasionaron también en este centro de salud fue de tal magnitud que ni siquiera contaba con orificios para respirar. En medio de la operación contrajo una bacteria que quince días le consumió el área del paladar, los orificios nasales y parte del pómulo derecho.
Ifley Patti habita en la población de Santa Cruz, en el estado Aragua. Es profesional en el área de veterinaria y trabaja a domicilio.
Durante el año y medio que permaneció en Cuba trató de denunciar su caso antes las autoridades venezolanas y médicos radicados en la isla, pero "ellos se parcializaron más hacia los cubanos" que hacia ella.
Dijo que en Cuba cuando los venezolanos comienzan a denunciar "nos rotan de hotel para que nosotros nos cansemos y pidamos que nos regresen a nuestro país. El que denuncia o se queja los consideran subversivo".
Pudo retornar al país una vez que la hinchazón en el rostro había disminuido, pero el daño en el área de la nariz aun permanecía. La micosis alojada en rostro no fue tratada y se ha vuelto crónica.
Ifley Patti solo pide que le devuelvan su vida. Quiere volver a comer y hablar normal. Para poder comunicarse con su entorno la hace la mayoría de las veces por mensajes de texto que envía desde su teléfono celular.
Los alimentos que consumen tienen que ser blandos para evitar que lo expulsen por la nariz.
Han crecido con Gustavo Dudamel, lo han acompañado en deslumbrantes giras por el planeta y, desde su juventud, han deslumbrado al mundo en conciertos en España, Inglaterra o Alemania. Los jóvenes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar han saboreado la gloria en equipo, bajo la batuta del estelar director, pero pocas veces las luces se centran en sus rostros particulares. Aquí, varios de ellos se ponen de pie y cuentan parte de su historia personal, que refleja los logros compartidos.
LOPE GUTIÉRREZ-RUIZ junioruiz@gmail.com FOTOGRAFÍAS LUIS COBELO luiscobelofoto@yahoo.com
Lo más parecido que puede existir al ensayo de una orquesta es un salón de clases. Un salón donde conviven los exámenes y los recesos, la escucha atenta a los detalles y la guerra de taquitos apenas lo permite una pausa. O por lo menos así son los ensayos que dirige Gustavo Dudamel, quizás el director de orquesta más nombrado estos días en el mundo, venezolano y omnipresente en los medios. Los ensayos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, que Dudamel dirige combinan la seriedad de docenas de músicos de altísimo nivel, con más de una década de experiencias compartidas: hablamos –por si no queda claro– de más de 10 años conociéndose y logrando metas juntos, de personas que empezaron su camino dentro del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles en la adolescencia o en la infancia, y que juntos han logrado metas impresionantes, incluyendo la increíble trayectoria de Dudamel.
Pues yo creo que todos tenemos historias distintas", comenta Vanessa Matamoros mientras descansa de un ensayo de seis horas. Ella es la única mujer contrabajista de esta orquesta sinfónica juvenil, y es apenas un poco más grande que el instrumento que toca.
"La primera vez que tuve algo que ver con el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles fue a los 12 años de edad, cuando vi un programa de televisión y le pedí a mi madre que me acercara al núcleo más cercano que teníamos de casa. No tenía ni idea de que había gente que estaba estudiando música desde los cuatro años de edad".
Para muchos estándares, Matamoros ya estaba mayor para empezar su interés por el mundo de la música, pero esto sólo demuestra lo distinto de todos los perfiles de los músicos de esta orquesta y la capacidad de logro cuando persiste el esfuerzo. "Soy de San José del Ávila, empecé en la sede del sistema de Parque Central y hoy día soy miembro de la Orquesta Sinfónica, tengo 22 años", agrega.
No hace falta que diga mucho más, basta con ver algunas de sus presentaciones con la orquesta para entender el alcance del esfuerzo: Argentina, Brasil, Alemania, Francia, Suiza y otro montón de países más han sido testigos del éxito de un sistema educativo único en el mundo, rico en sus diferencias.
"La primera vez que tuve un instrumento en mis manos fue a los cuatro años", comenta en contraste Katherine Rivas, aprovechando también el descanso de la orquesta. "Mi madre nos tomó a mí y a mis hermanos y formó una pequeña orquesta de flauta en Puerto La Cruz. Desde allí empecé a tocar hasta llegar, a los 12 años, a la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela. Nunca se me olvidará el momento en que entré a la sala de ensayos de esa orquesta por primera vez. Era apenas una niña rodeada por 200 niños iguales a mí, todos con sus instrumentos y nerviosos. Fue un momento maravilloso, que me cambió la vida", finaliza Kathy. De esa primera orquesta sobreviven numerosas amistades y compañeros de la orquesta actual, los más notables quizás sean el mismo Dudamel y el contrabajista Edicson Ruiz.
Si en los logros –y el esfuerzo– de Vanessa y Katherine se refleja el carácter ordenado y perseverante de los miembros de la orquesta, en la risa y tranquilidad de Leswi Pantoja, se expresa el otro aspecto que los mantiene unidos y trabajando constantemente en metas más ambiciosas: su camaradería.
Leswi es uno de los miembros con mayor antigüedad dentro del sistema y dentro de la orquesta actual. Es de Guatire, bonachón y para sorpresa de muchos, un verdadero multitasker: "Cuando nos lo permiten los ensayos, me junto con unos cuantos de los integrantes de la orquesta en un grupo de salsa que tenemos: Salsa Sinfónica. Es bien bueno", comenta riéndose y nadie lo duda. Allí Leswi no toca la tuba, instrumento enorme y difícil de interpretar fuera de los ámbitos académicos, sino el bajo, mucho más salsero. "En la orquesta puedes encontrar gente completamente distinta y eso es quizás lo mejor que tiene: gente como yo, a quien le gusta la salsa, gente que sólo escucha música clásica, que viene de un origen humilde, que viene de una familia acomodada, todos estamos aquí juntos y lo que nos une es el compromiso, las ganas de echar pa’lante", suelta entre risas. Termina el comentario y parte trotando con su tuba, listo para volver a su puesto tras el atril. De un bolsillo en el pantalón de Gustavo Dudamel guinda un par de audífonos de iPod. Y es obvio que en esta orquesta todos son fanáticos empedernidos de la música, sin importar el género.
Pero Lewsi no es el único de los miembros de la orquesta con más de una ocupación en su calendario, y mucho menos el único con una segunda ocupación relacionada con la música: "Junto con los ensayos de la orquesta, estoy estudiando en el Instituto Universitario de Estudios Musicales y también Comunicación Social en la Universidad Santa María. Estudio Comunicación porque me gustaría trabajar en las relaciones públicas del Sistema Nacional de Orquesta Juveniles. Toda mi vida ha estado vinculada con la música gracias al sistema y me gustaría ayudar de vuelta. Sé que puedo hacer mucho más que sólo tocar", dice Jhoana Sierralta, violinista. Ella ha sido partícipe de varios de los momentos más importantes de la orquesta en los últimos años y guarda consigo un recuerdo entrañable: la primera vez que Dudamel dirigió una orquesta.
"Estábamos descansando de un ensayo, cuando el maestro José Antonio Abreu, quien nos estaba dirigiendo en ese momento, levantó la voz y pidió que alguien afinara la sección de maderas de la orquesta. Como ninguno de nosotros se ofreció por pena, él llamó a Gustavo y le dijo que lo hiciera. Recuerdo que tenía la camisa por fuera y le faltaba un zapato, pero se paró y lo hizo y, bueno, lo demás es historia". Fruto del trabajo en conjunto, tanto Dudamel como Edicson Ruiz y otros músicos de esta generación han afirmado que buena parte del éxito de su trabajo se debe al equipo con el que crecieron, a la gente con la que trabajaron en Venezuela, que sigue trabajando aquí. Y que puede ser vista, y escuchada, todas las semanas.
"Tocamos todas las semanas ante el público. Ensayamos muchísimo y creo que allí reside el éxito de nuestro esfuerzo: en el sistema de enseñanza musical que existe en Venezuela y, además, en el tiempo enorme que destinamos a los ensayos", agrega Alejandro Carreño, uno de los personajes más particulares de la orquesta, pues es el concertino, nombre con el que también se le conoce al primer violín de una orquesta. Si alguien conoce de cerca el potencial del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela es él, pues durante años compartió el atril junto con Dudamel, quien también era primer violinista; aparte de descender de una familia de músicos con vocación hacia la enseñanza, particularmente dentro del Sistema de Orquestas Nacionales. "Venezuela tiene cerca de 300.000 estudiantes que todos los días tienen acceso a un instrumento musical y que pueden lograr un futuro tan o más grande que el de Dudamel, gracias a las ganas y al esfuerzo", añade. Él es quien hoy día se sienta más cerca de Dudamel en la orquesta, quien ha sido testigo de cómo el joven director, sin poder estar en Venezuela buena parte del tiempo, mantiene una orquesta de clase mundial y participa, de una forma u otra, en la toma de decisiones, los ensayos y las giras de los muchachos, como Dudamel los llama cariñosamente en los ensayos. Alejandro, como muchos otros miembros de la orquesta, sabe que Dudamel y la orquesta son uno, y que por eso, para entender ese acto maravilloso que significa hacer música juntos, muchas veces hace falta más que centrarse en el director. Hace falta mirar a su alrededor y descubrir que junto a él están sus amigos de la adolescencia, todavía confiando en él, confiando en ellos mismos y en el trabajo que sólo pueden hacer todos juntos. Todos ellos muy distintos entre sí. En la diversidad reposa la riqueza.
No vaya a creer que el vestuario que luce en esta foto la reconocida automovilista venezolana Milka Duno forma parte del look que utilizará en las próximas carreras de la fórmula Indy Car, categoría en la que compite en Estados Unidos. La vestimenta corresponde al personaje de Kellie Gearbox, excéntrica piloto de origen ruso que Duno interpreta en Meteoro, la versión fílmica que Warner Brothers hizo de este dibujo animado de los años 60 y que estará en las salas de cine a partir del próximo viernes.
La incursión fílmica de Milka es una verdadera hazaña, no sólo porque se convirtió en la única piloto real en formar parte del elenco, sino porque tuvo la oportunidad de ser dirigida por los hermanos Wachowsky, creadores de The Matrix, película de ciencia ficción que marcó pauta en la historia del cine por sus revolucionarios efectos especiales. "Fue una sorpresa -confesó Duno en entrevista telefónica con Estampas. Los productores se pusieron en contacto con mi manager y así llegué a la película. Soy una de las corredoras de la carrera y filmé algunas escenas manejando y en la sala de preparación de los pilotos. Mi papel es realmente pequeño, no tengo parlamento, pero es una gran experiencia estar en una película de Hollywood". Milka se dio el lujo de compartir el set en Berlín, donde se filmó la película, con actores como Susan Sarandon (quien interpreta a la madre de Meteoro), Mathew Fox (quien hace el papel de Rex y del corredor enmascarado) y con el propio Emile Hirsch (Meteoro). "Les sorprendía saber que yo no era actriz sino una piloto de verdad verdad". Lamentablemente, Duno no pudo mostrar sus habilidades como automovilista, porque las escenas de carreras fueron hechas con alta tecnología. "Yo filmé en un simulador para fingir los movimientos de mi auto.
Por computadora, los directores se encargaron de crear la carrocería del carro y toda la ambientación de la pista. Es sorprendente lo que estos genios hacen". La proeza de Milka también incluye su participación en el videojuego de Meteoro, que la casa productora está preparando, donde será un personaje que el usuario podrá escoger para competir. "Hicieron un escaneo completo de mi fisonomía para construir el personaje en animación". La venezolana no se cierra a escuchar nuevas propuestas. "Si hacen la segunda parte de Meteoro me encantaría que me llamaran", dijo con picardía, mientras se prepara para participar, en la vida real, en las once carreras que tiene pautadas para este año, incluyendo las 500 millas de Indianápolis.
Juan Arango El mejor del nuevo milenio En Maracay empezó a forjar la zurda más importante de los últimos tiempos del fútbol venezolano. Su nombre recorrió el mundo entero y colocó la bandera nacional en lo más alto.
OCTAVIO SASSO EL UNIVERSAL
El fútbol era quizás el único deporte de conjunto que carecía de un gran ídolo en nuestro país. En Maracay nació y se crió la gran figura de los últimos tiempos: Juan Arango.
De origen muy humilde, como casi todos los fenómenos futboleros del continente americano, Arango empezó a caminar en medio de tierra, piedras y alguna pelota de cartón. Ahí y con el balón entre ceja y ceja, empezó a soñar con graduarse de estrella y con vivir para cansarse de gritar goles por todo el mundo.
Junto a su tímido carácter se fue ganando poco a poco un espacio. Apenas pisó una cancha de verdad, su caminar y su forma de tratar la pelota, rápidamente mostraron que era distinto. Todo aquel que lo vio jugar sabía que estaban viendo a uno diferente, al mejor de todos.
Su estampa y calidad eran suficientes para probar suerte en el extranjero y por eso, casi de manera inmediata, se mudo a México a donde su fútbol llegó para quedarse.
Mientras consolidaba su juego en tierras aztecas y sacaba pinceladas de su enorme talento, se calzaba la vinotinto como cualquier otra y empezaba a mostrar su liderazgo. Ya los grandes momentos parecían quedarle pequeños y la gloria lo seguía esperando.
El país lo vio crecer de la mano de esta nueva generación. Todos empezaron a soñar con ser como él y se colocaron el apellido en sus espaldas con la ilusión de algún día poder cargar ese mismo compromiso y tener la oportunidad de conseguir logros similares.
Arango hizo temblar a la nación con gestas inolvidables. Goles y goles que fueron inflando el pecho de cada uno de los integrantes de esta tierra. Decir su nombre era ya una referencia que quedaría marcada eternamente en la memoria colectiva de todos los criollos.
Momentos brillantes como aquella tarde en Barranquilla, cuando Colombia lloró y cayó a sus pies. El zurdazo infinito que se coló en un ángulo y permitió el festejo interminable de todos.
Si alguien tenía que ser recompensado, era él. Por eso, el destino lo marcó y le entregó un pasaje a la mejor liga del mundo. España y la isla de Mallorca lo esperaban con los brazos abiertos y con la clara idea de convertirlo en un ídolo del club.
Su infinito talento no sólo lo sufrirían los suramericanos sino que ahora lo llorarían los grandes clubes hispanos. El Real Madrid o el Barcelona, lo vieron desfilar por sus propias casas con el irrespeto de un nacido para ganar.
Pero a Arango la vida le daría un susto que paralizaría al país. Jugando contra el Sevilla, recibió un fortísimo golpe que lo dejaría inconsciente y fuera de sí. El mundo temió por él, pero las energías y las fuerzas del pueblo venezolano sirvieron para levantarlo de la cama y verlo de nuevo jugar en cualquier lugar.
Hoy el destino le presenta un nuevo reto. La vinotinto le entregó la gran responsabilidad de ser su capitán, dentro y fuera de la cancha. Todos esperan que Arango sea el guía de un camino muy complicado que tiene por objetivo final, la Copa del Mundo.
La historia todavía le tiene un libro abierto. La leyenda apenas comienza y le da las herramientas necesarias para seguir siendo el mejor. Al menos ya consiguió algo que muchos criollos intentaron hacer y nunca lograron. En cualquier rincón del país, se puede escuchar a un niño decir: "Quiero ser como Juan Arango".
Vivir de la música Cuatro nominaciones a los premios Grammy convierten a estos amigos en auténticos triunfadores, aunque ellos consideran que el verdadero éxito es poder vivir de su música
NOELIA SASTRE PERIODISTA
Con cuatro nominaciones a los Grammy y muchos bolos a sus espaldas desde que hace 17 años fundaron su banda en Caracas, Los Amigos Invisibles son los venezolanos que más conciertos llenan en Nueva York, donde aterrizaron en 2001 para probar suerte, apadrinados por David Byrne. Cheo, Mamel, Mauri, Julio, Catire y Armando ensayan en Tu Casa Estudio, legendario local del East Village, por donde han pasado desde Rosendo a Charly García. A punto de lanzar nuevo disco, titulado Comercial, compartimos una tarde con los Amigos.
-¿Por qué cambiaron Caracas por Nueva York?
-Ya habíamos girado en EEUU y Europa. Sentimos que habíamos tocado techo en Venezuela. Perdimos conciertos importantes como el Coachella por estar allí, así que probamos suerte en Nueva York para ampliar mercado. Nos mudamos en 2001.
-¿Sienten que han cumplido las metas marcadas?
-Paulatinamente, sí, aunque cuando llegas a una meta te marcas otra. Es un viaje. Nunca es tan excitante llegar a la meta como todo lo que viviste para conseguirla. La próxima es seguir creciendo para llegar a más gente. Ese es el objetivo continuo.
-¿Cuál es el mayor éxito de Los Amigos Invisibles?
-Poder vivir de nuestra música en una de las ciudades más caras del mundo sin tener que trabajar en otra cosa. Llevamos 17 años con el grupo y vivimos de lo que hacemos. De este local salen todas las canciones que hemos lanzado en los últimos siete años.
-¿Cómo está el circuito de bandas latinas en EEUU?
La comunidad hispana en EEUU, minoría más grande, es el único mercado que no ha sufrido tanto la debacle de la industria disquera y está empezando a notarlo. Pero también es muy diverso. Depende del tipo de música. El rock en español es más independiente y funciona en locales pequeños, tiene mucho potencial. Cada vez hay más canales de radio y televisión en español.
-Tienen su propio sello, Gozadera Records. ¿Cómo se sienten tratados por la industria?
-Siempre hemos tenido muy buenas experiencias, pero llegamos a un punto en que por nuestros propios medios podíamos obtener lo mismo que con una disquera. David Byrne nos dio un espaldarazo increíble cuando fichamos por Luaka Bop, pero la evolución del negocio permite que un artista pueda sacar su disco de forma independiente y quedarse con su master. Por eso editamos con Gozadera.
-¿En qué están ahora?
-Terminando el nuevo disco, en proceso de mezcla. Se llama "Comercial" y estará a la venta en Venezuela y México en mayo. Después saldrá en EEUU, los tres mercados más importantes para nosotros. Tendrá unas 12 canciones. Todavía estamos decidiendo cuáles. Es un poquito más electro, pero siempre funky, dance, party music, divertido… Lo hemos grabado en Nueva York, una parte en casa de Cheo y el resto en un estudio, y contamos con muchas colaboraciones como Natalia Lafourcade o Señor Coconut.
-¿Qué es lo mejor de Nueva York y lo que más extrañan de Caracas?
De Caracas la familia, el clima, los amigos, la vida en la calle. Es una ciudad muy linda pero pasa por un momento muy triste, con mucha inseguridad y malestar. Nueva York es una universidad de vida. Todo lo que imagines lo puedes encontrar aquí.
Un pedazo de Venezuela vuela por el mundo gracias a sus composiciones. Su vida no es una canción, es una obra en la que él pone el guión, la música, la poesía y la actuación
TULIO CASAL PATIÑO EL UNIVERSAL
Doña María, estando barrigona, se puso a hacer cachapas para saciar un antojo y para que el muchacho que venía en camino no le naciera con la boca abierta. Decidió prender unos tizones y cuando acercó su barriga a la candela, quizás por el calor, aquello que había allí se aflojó. "Me salí por una pierna pa' bajo y me fui caminando derechito con el cordón umbilical enrollado en la mano zurda y cuando mi mamá me vio me gritó: '¡Muchacho! ¿pa´' dónde vas tú por ahí con esa soga a rastras?'. '¿Yo? Pa'´l monte', le contesté. '¿A qué?', replicó. 'A amarrá una vaca'. '¿Pero pa'qué?'. 'Pa' matala'. '¿Pero pa' qué?' . 'Pa'comé cachapa con carne asá".
Así nació Simón Narciso Díaz Márquez, el 28 de agosto de 1928, en Barbacoas, estado Aragua (era Guárico en aquel momento). Por lo menos así lo relata quien a sus casi 80 años ha compuesto más de 200 temas y grabado 70 producciones discográficas que convierten su obra en uno de los legados más importantes para la música venezolana y latinoamericana.
Por ser hijo mayor le tocó ser padre de sus siete hermanos tras el fallecimiento de su progenitor, el maestro Juan, cuando tenía 12 años. "Me tocó hacer a mí, entonces, una de las figuras más hermosas que hacen los muchachos de Venezuela, se llama el hermano mayor", explicó en su momento, y su hermano Joselo lo completa así: "Para nosotros él fue el norte, el ejemplo a seguir".
"Fue padre para sus hermanos y un hermano mayor para nosotros, sus hijos, con él siempre nos divertíamos, con sus juegos, sus cuentos, su poesía. En lo único que era realmente estricto fue con nuestros estudios. A mi mamá le tocó el trabajo difícil", dice Bettsimar, la segunda de tres hijos que completan Simón y Juan Bautista.
Cantante, compositor, actor, comediante, cobrador de banco, boxeador, poeta y vendedor de periódico, empanadas, conservas y dulces caseros, logró que la tonada llanera, un género musical único que se nutre de los cantos de la faena del ordeño y del arreo del ganado, recorriera el mundo, incluso, en voces de reconocidos artistas como Caetano Veloso, Iván Lins, Joan Manuel Serrat, Plácido Domingo, Cheo Feliciano, Gipsy Kings y Gilberto Santa Rosa, entre una larga lista.
Pese a la trascendencia internacional del autor de Caballo viejo, ese no era un tema al que le daba mucha importancia. Y una de las razones, quizás, la explique su esposa Betty. Ella recuerda que estando de gira en París, Simón no dejaba de anhelar su hacienda, al punto de adelantar el regreso. "Al otro día, '¿tú sabes dónde estaba?'. Debajo de una mata de mango en su finca".
Serrat explica que su música es "profundamente provinciana, lo que la hace ampliamente internacional", y agrega que "los únicos que se entienden en el mundo sin ninguna dificultad son dos provincianos".
En Venezuela, además, fue actor principal de cinco largometrajes, conductor de programas de radio y al menos de 12 de TV, entre los que se cuentan tres de gran sintonía: La quinta de Simón, Reina por un día y Contesta por Tío Simón, desde donde señaló un camino distinto a los niños, gracias a la música y al amor por las cosas sencillas de su país.
Hoy, sus canciones tienen vida propia, lo que lo acerca a un anhelo particular: que su música llegue a ser anónima. "Esa sería una manera de devolverle a la gente algo que nació en el pueblo", según le confesó a su hija.
"Genio de la música latinoamericana", tal como lo cataloga el jazzista Iván Lins, Simón puede voltear, observar lo que ha sembrado y darse una respuesta: Todo este campo es mío. Y es que si se merece la Sabana, pues que se la den.
tcasal@eluniversal.com
ETERNO A TRAVÉS DEL PENTAGRAMA
Si la obra de un hombre logra trascender a su creador, éste ya pertenece a la eternidad. Y es lo que puede decirse de Simón Díaz, cuyas canciones forman parte del repertorio de muchos célebres cantantes. Caballo viejo, quizás la más popular; ha sido traducida a 12 idiomas y se conocen 350 versiones. Sólo le superan Moliendo café, otra canción venezolana compuesta en 1958 por Hugo Blanco y José Manzo Perroni, de la que se conocen 800 versiones y Garota de Ipanema, escrita y musicalizada por los brasileños Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, de la cual se tiene referencia de unas 500 versiones. Las canciones de Simón Díaz han sido utilizadas por artistas de diversas disciplinas. Una de ellas, la celebre bailarina, coreógrafa y profesora de danza alemana, directora del teatro de baile de su mismo nombre, Pina Bausch, incluyó algunas de sus melodías para musicalizar su obra Nur Dus. El cineasta Pedro Almodóvar usó Tonada de luna llena en su película La flor de mi secreto.